Descompresión

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Esta semana ha empezado la descompresión.

Seguimos confinados pero se permite la salida en franjas horarias, según tu perfil social, para realizar actividades en solitario o acompañando a niños o mayores. Yo salgo a correr o caminar en algún momento entre las 20h y las 23h de la noche. Es mi franja, porque la primera de la mañana es inasequible a mi ritmo de sueño.

Estamos muy lejos de la libertad, pero poder salir a la calle, sentir el aire en la cara, alejarte del paisaje monótono de estas semanas, redescubrir la ciudad, limpia, renovada, volver exhausta a casa, sentir el corazón bombear, subir a la ducha, como simulando una normalidad, tiene cierto efecto analgésico. Primeros días de retorno. Esto se acaba, pero no se acaba.

Ahora estamos en ese impasse de comprender que esto no ha sido sólo una interrupción, ha sido una transformación que aún no adivinamos a vislumbrar, y emocionalmente empezamos a combinar la resaca del aislamiento, con la adaptación a la idea de que no vamos a volver donde estábamos antes, y que vamos a tener que adaptarnos a una realidad que aún no conocemos, ni nos conocemos en ella.

Los humanos necesitamos certezas, y hay supongo cierta necesidad de aferrarnos a ellas, por difusas que sean. Por eso en medio del shock colectivo y del drama que vivimos, nos preocupamos por donde iremos de vacaciones este verano, como irán las promociones en la liga de futbol, pedir hora rápidamente en la peluquería o saber cuanto antes (sí, ya!, es importante!) si podemos ir 2 o 4 en un coche. Como queriendo forzar una cotidianidad perdida durante mucho tiempo, temiendo unos con más consciencia que otros, que todo sea un espejismo.

Es inevitable que esto nos haya transformado un poco en lo personal y colectivamente.

Me ha dejado de interesar mi aspecto físico. Me cuido, pero es un cuidado funcional, no estético. No tener que vestirme, arreglarme, someterme a la mirada ajena, al escrutinio social, a encajar con los estereotipos, ha sido liberador. Y creo que me va a seguir importando un carajo de ahora en adelante.

Me considero alguien empática y con una fuerte conciencia social, pero me siento más conectada que nunca a algo abstracto llamado Comunidad. Y ni siquiera es por generosidad, es por supervivencia, mía y colectiva. El preguntarnos tatas veces y genuinamente, cómo estás? Sean familia, amigos, colegas, clientes, inversores…genera vínculos distintos. De alguna forma todos nos hemos vuelto personas por encima de nuestros roles sociales y etiquetas, y esa vulnerabilidad compartida, creo que hará que se maticen las jerarquías y que podamos ser más naturales, menos agresivos.

Me ha gustado el silencio, el tiempo muerto, el quedarme quieta (yo que no he dejado de correr desde que tengo uso de razón). El permiso para no viajar 10mil km a una reunión, dar una conferencia desde casa, o firmar contratos desde mi sofá.

Creo que dejaré de gastar dinero en chorradas. Me sobra la mayoría de cosas que tengo en mi casa. De forma significativa tanta ropa que ahora se aburre en el armario. Comeré tanto como sea posible lo que compre en el mercado y cocine en mi propia casa. E invertiré en lo esencial, que no volveré a minusvalorar, entre ello compartir tiempo y espacio con la gente que quiero.

Ahora mirando atrás, veo que hemos transitado un túnel oscuro. Donde a veces parecía que perdías pie en tu estabilidad mental. Emociones de extremo, sueños quebradizos, necesidades aplazadas.

Vamos saliendo. Esto se acaba, pero no se acaba.

Habrá que dedicar buena parte del tiempo (quizás aquel que nos quede por los trabajos que perderemos) en combinar la solidaridad con los demás, con la militancia política radical, para barrer la mediocridad de la primera fila, para reivindicar a los trabajadores esenciales frente a los especuladores, para que la tecnología cierre brechas de desigualdad en vez de aumentarlas, para aprovechar la ventana ecológica que hemos abierto, para desenmascarar a algunos criminales, para evitar que gastemos cantidades ingentes de energía para reconstruir el s.XX en lugar de diseñar el futuro.

Vamos saliendo, pero esto no ha hecho más que empezar.

 

Nos vemos ahí fuera.

 

Categoría: Personas

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