Semana 5

IslaNegra. Chile

IslaNegra. Chile

 

Ya no cuento los días, son ya demasiados como para que tenga sentido una cuenta hacia delante o atrás, porque tampoco conocemos la métrica de ningún contador.  Así que vivo sin contar el tiempo. Instalada ya del todo en esta nueva normalidad (empiezo a odiar esta expresión).

Es increíble la facilidad que tiene el ser humano de adaptarse a las circunstancias. Hablo desde unas circunstancias privilegiadas, pero aún así, cada uno en su contexto, el que sea, los cambios han sido tan bestiales que resulta curioso ver cómo vamos desarrollando nuevos hábitos, ajustando las necesidades a las restricciones y metabolizando el shock.

 

Son tiempos de emociones fuertes, o más que fuertes complejas.:

Estamos haciendo un esfuerzo por adaptarnos a una cotidianidad nueva, por mantenernos sanos, psicológica, emocional y físicamente.

Estamos cuidando de quien lo está pasando peor y trabajando una empatía y solidaridad activa que hace apenas dos meses se restringía a nuestro ámbito familiar, próximo.

Estamos procesando una cantidad ingente de información confusa, a veces contradictoria sobre sanidad, protocolos, epidemiología, economía, sociología, historia, política…, información de la que es difícil abstraerse porque condiciona nuestra vida en el cortísimo plazo, en nuestros planes futuros, en nuestra esperanza.

Estamos conteniendo la necesidad de abrazarnos de tocarnos de re-encontrarnos.

Estamos haciendo el cuerpo fuerte acompañando a aquellos que han enfermado o que han perdido seres queridos (más de 20mil muertos en España cuando escribo esto), o controlando el miedo a que caiga alguno de los nuestros. (Hoy mis lágrimas por ti, Laura)

Estamos defendiéndonos de la estupidez, de la mezquindad, del oportunismo.

Y estamos intentando entender, vislumbrar cómo será el mundo al que saldremos y quien seremos en él.

Y estamos haciendo todo esto a la vez. Como si tuviéramos la capacidad de hacerlo, como si fuera posible.

 

No tengo certezas ni recetas, pero sí creo que algo sirve: Mira por encima de tus gafas de miope. Olvida un poco lo que te pasa a ti y observa qué ocurre alrededor. Creo que la mejor forma de cuidarnos como individuos es encontrando qué hacer a favor de los otros. Qué sabes hacer? Qué puedes hacer?:  El que sepa cantar que cante, el que sepa pintar que pinte, el que sepa escuchar que escuche, el que sepa educar que enseñe, el que pueda producir que produzca, el que pueda invertir que invierta, el que pueda ir a recoger la fruta que se está pudriendo en el campo que vaya, el que pueda acompañar a un mayor que conviva, el que pueda coser mascarillas que monte un taller (un abrazo padre!)  el que pueda traer máquinas de test de china que mueva cielo y tierra para conseguirlo (un tributo a los @covidwarriors).

Todos tenemos capacidades increíbles que apenas aprovechamos en una vida normal, individualista, estúpida en cierto modo. Pero ahora, creo que no hay mejor terapia que levantar la mirada de nuestra realidad insignificante y ponernos al servicio de esa comunidad de la que formamos parte, ya de una forma indiscutible e indisociable, y de la que tan claramente depende nuestra propia ventura.

 

Cuídense ahí fuera

 

Categoría: Personas

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